Conocer la bursatilidad ayuda a estimar qué tan fácil será comprar o vender una acción cuando lo necesites.
En acciones con alta bursatilidad suele ser más fácil ejecutar órdenes cerca del precio del mercado. Por su parte, en las de baja bursatilidad puede costar más trabajo vender y podrías tener que ajustar tu precio para encontrar comprador.